Revisión del T-MEC irá más allá de aranceles: energía y seguridad, en la agenda

Ciudad de México. – La integración energética entre México y Estados Unidos se ha convertido en un eje estructural de la relación bilateral, por lo que la próxima revisión del T-MEC no podrá limitarse a temas comerciales o arancelarios, sino que incluirá aspectos clave como la seguridad y la certidumbre jurídica.
Así lo afirmó Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico (AmSoc), quien subrayó que el sector energético es uno de los principales puntos de interés para las empresas estadounidenses que buscan invertir en el país.
El empresario destacó que alrededor del 70% del gas natural que consume México proviene de Estados Unidos, lo que refleja una alta interdependencia entre ambos mercados.
En ese contexto, señaló que fortalecer la certeza jurídica es fundamental para atraer inversiones y mejorar la percepción de México en el extranjero.
Rubin explicó que representantes de AmSoc han sostenido reuniones con Arturo Zaldívar, coordinador general de Política y Gobierno de la Presidencia, para insistir en la necesidad de reglas claras y estables que garanticen confianza a largo plazo.
Asimismo, adelantó que la organización realizará visitas a ciudades clave del sector energético en Estados Unidos, como Houston y Austin, con el objetivo de reforzar el diálogo con empresas interesadas en participar en proyectos energéticos en México.
El presidente de AmSoc advirtió que el país difícilmente podrá desarrollar por sí solo su potencial energético, por lo que consideró indispensable mantener alianzas con compañías extranjeras, especialmente estadounidenses. Sin embargo, recalcó que dichas inversiones dependen de la estabilidad en las reglas del juego.
En cuanto a la revisión del T-MEC, Rubin consideró poco probable que México logre eliminar por completo los aranceles impuestos por Estados Unidos en el corto plazo, aunque señaló que se buscará reducir su impacto y avanzar gradualmente hacia una tasa cero en sectores estratégicos como el acero y la industria automotriz.
Finalmente, insistió en que el tratado se mantendrá como un acuerdo trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá, pero con una agenda ampliada que responda a los retos actuales en materia económica, energética y de seguridad.



