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Cachalotes agrietan un yate en alta mar; tripulación escapa en balsa salvavidas

Un grupo de entre seis y ocho cachalotes provocó graves daños en un yate de 15 metros de eslora, obligando a sus tripulantes a abandonar la embarcación después de que el impacto agrietara el casco, destruyera el sistema de dirección y provocara una importante entrada de agua.

El incidente ocurrió a unos 463 kilómetros náuticos al norte de la isla Norfolk, cuando la embarcación navegaba por aguas del Pacífico Sur. De acuerdo con los testimonios de la tripulación, el impacto fue repentino y desplazó violentamente al yate.

Jemma Cooper, integrante australiana de la tripulación, relató que se encontraba al timón cuando un fuerte golpe la hizo salir despedida. Poco después, los tripulantes observaron entre seis y ocho ballenas junto a la embarcación y comprendieron que habían colisionado con ellas.

Su esposo, Jeremy Cooper, se encontraba descansando bajo cubierta cuando el impacto lo despertó. Al revisar los daños, la tripulación encontró que el mecanismo de dirección había quedado destruido y que una cantidad considerable de agua comenzaba a ingresar al yate.

Martin Jaffre, uno de los tripulantes, señaló que la colisión provocó grietas en el casco y daños en la estructura de fibra de vidrio, además de dejar inutilizado el sistema de dirección. Ante la emergencia, los tripulantes comenzaron a sacar el agua manualmente e intentaron mantener la embarcación a flote.

Jaffre incluso utilizó espuma expansiva para intentar contener la entrada de agua y nadó por debajo del casco para revisar los daños. Sin embargo, las labores de achique no fueron suficientes y posteriormente el motor dejó de funcionar.

Alrededor de 30 minutos después del choque, la tripulación activó una baliza de emergencia y declaró una situación de emergencia. Durante varias horas permanecieron a bordo mientras intentaban controlar la inundación, pero finalmente decidieron abandonar el yate y trasladarse a una balsa salvavidas.

La embarcación fue abandonada durante la madrugada del domingo, cuando la tripulación cortó la amarra debido al riesgo de hundimiento. Las condiciones del mar facilitaron la evacuación, ya que se registraba poca actividad en el oleaje y había luz de luna.

Horas después, el buque portacontenedores MV Sofrana Surville, de 143 metros de eslora, localizó y rescató a los tripulantes alrededor de las 6:00 horas del domingo, aproximadamente 18 horas después de la colisión.

La Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda también desplegó un avión de patrulla P-8A Poseidon para establecer comunicación con los tripulantes y colaborar en la coordinación del rescate.

Tras ser puestos a salvo, los integrantes de la tripulación fueron trasladados a bordo del buque portacontenedores. Jeremy Cooper relató que en poco tiempo ya se encontraban conversando con el capitán y tomando café.

El Centro de Coordinación de Rescate destacó que la activación temprana de la baliza de emergencia fue fundamental para localizar a la tripulación y facilitar su rescate.

Finalmente, los tripulantes lamentaron la interrupción de su viaje por el Pacífico, aunque destacaron que el incidente terminó sin personas fallecidas.

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