Noelia Castillo: su vida antes de la eutanasia

España. – Noelia Castillo es una joven de 25 años, originaria de Barcelona, quien será sometida a la muerte asistida este jueves 26 de marzo, después de una lucha médica y legal.
La historia de Noelia se remonta a su adolescencia. De acuerdo con entrevistas a medios locales, refirió que desde los 13 años se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico; posteriormente desarrolló trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y trastorno límite de la personalidad (TLP), que, según su testimonio, complicaban su cotidianidad.
En este periodo también vivió diversos episodios traumáticos, pero los que marcaron un punto de inflexión fueron dos agresiones sexuales. Por ello, en octubre de 2022, la joven intentó suicidarse arrojándose desde un quinto piso. Como consecuencia, presentó lesiones graves que derivaron en una paraplejia permanente, condición que marcó un deterioro significativo en su calidad de vida.
Durante los meses posteriores, Castillo fue sometida a diversos tratamientos médicos y psicológicos; sin embargo, su estado físico y emocional se mantuvo con un sufrimiento constante. En este contexto, en abril de 2024 decidió iniciar el proceso para acceder a la eutanasia, amparada en la Ley Orgánica 3/2021 de regulación de la eutanasia en España, que permite este procedimiento bajo criterios estrictos.
A partir de entonces, el caso transitó por distintas instancias sanitarias y judiciales. El proceso se prolongó debido a la oposición de su padre, quien impugnó la decisión, lo que derivó en una disputa legal que retrasó la resolución final. Durante este periodo, las autoridades evaluaron el caso conforme a los requisitos establecidos por la legislación, incluyendo informes médicos independientes y la verificación de la voluntad expresa de la paciente.
Con el paso del tiempo, los tribunales españoles resolvieron a favor de Castillo, al considerar que cumplía con las condiciones legales: una situación médica irreversible, sufrimiento persistente y una decisión informada. Estas resoluciones permitieron avanzar hacia la autorización definitiva del procedimiento.
Finalmente, la eutanasia fue programada para marzo de 2026, cerrando un proceso que se extendió por casi dos años desde su solicitud formal.
El caso generó una amplia discusión pública sobre los alcances de la ley, así como el papel de la familia en este tipo de decisiones y los derechos individuales frente al sufrimiento irreversible.
Antes de que se le practique la eutanasia, Noelia eligió cuatro fotografías que llevará consigo en el procedimiento: una en la que aparece pintando un cuadro de su madre, otra de Wendy —la perrita que tenían cuando era pequeña— con apenas unas semanas de vida, la del primer día de colegio y otra de su infancia.
Estas fotografías representan “los pocos momentos de luz en su vida”, de acuerdo con palabras de la joven.



