Ep. 28 DAMIÁN ALCÁZAR en una charla sin filtros | El Podcast con Ericka Carmona

En un nuevo episodio del Podcast con Ericka Carmona, el actor Damián Alcázar fue el invitado especial, el episodio contó con una charla íntima y reflexiva sobre la vida, su vocación y la manera de entender la actuación del actor.
Durante la conversación, Alcázar habló sobre su camino hacia el séptimo arte, recordando que sus primeros años estuvieron marcados por el cine y la lectura. Confesó que la ficción siempre le resultó una vía de escape frente a una realidad que, en sus palabras, triste.
Fue en la preparatoria cuando comenzó a incursionar en el teatro y la danza, pero fue en quinto año de primaria el momento clave en el que descubrió que ser actor sería su camino profesional. Para el actor, ese proceso no habría sido posible sin la guía de los primeros formadores, a quienes considera fundamentales en la construcción de cualquier artista.
“El primer maestro te enseña la maravilla que eres tú”, expresó.
Alcázar subrayó la importancia del autoconocimiento, del contacto con uno mismo y del entrenamiento de los sentidos, la percepción y el espíritu, considerando de esta manera que el único instrumento con el que cuenta el actor es el actor mismo.
“Porque tú vas a ser tu propio instrumento (…) empezar a sentir, a conocer, a percibir, a ubicar y a manejar, no solo el contacto contigo mismo, sino el dominio de ciertas cosas que se requieren para mostrar, para contar”.
Desde su perspectiva, no existen errores al iniciar en la actuación, sino procesos de aprendizaje que requieren buenos maestros y una profunda comprensión de uno mismo.
“No se trata de que sea una gran actriz (o actor), se trata de que sepas quién eres, cómo eres y entonces puedes hacer de tu instrumento (…) portavoz para contar historias”.
Damián Alcázar reconoció que el gusto por actuar nació en su infancia, pero que con el paso del tiempo descubrió algo más profundo: la posibilidad de dar voz a quienes no la tienen. Por ello, afirma que actuar es parte de su destino y deja claro que ni el dinero ni la fama han sido sus principales motores, sino la búsqueda constante de mejorar y mantener el prestigio de su trabajo.
Durante el podcast también habló de su proyecto más reciente, en el que interpreta a “El Mochaorejas”, uno de los secuestradores más temidos de los años noventa. Alcázar explicó que aceptó el reto por la complejidad histórica y humana del personaje.
“Por eso lo hice, porque no quiero, ni que sea una historia (…) que sea un melodrama de malos y buenos, no, es una cosa muy compleja, es un asunto histórico en México.
“No se trata de glorificar a nadie, mucho menos a ese tipo de personajes, pero si de mostrarlos, y mostrarlos en todos sus volúmenes, lo complejo que es el ser humano”, afirmo.
Para protegerse emocionalmente al interpretar personajes tan oscuros, el actor aseguró que es fundamental tener conciencia del papel y separar la ficción de la realidad.
También recordó su participación en Las Crónicas de Narnia, aunque confesó que le habría gustado formar parte de sagas como El Señor de los Anillos o Harry Potter, por la posibilidad de alejarse de una realidad fragmentada y adentrarse en la fantasía.
En otro momento, reveló que perdió el protagónico de Metástasis debido a un conflicto con su agente de ese entonces, quien habría solicitado una cantidad excesiva de dinero. Aun así, terminó participando en otro personaje dentro de la serie.
“Nunca he dicho que no a algo que haya sido maravilloso”, comentó.
Alcázar de igual manera enfatizó la necesidad de mantenerse en constante aprendizaje, ya que cada proyecto exige técnicas distintas. Incluso compartió que recientemente ha incorporado la meditación como herramienta para entrar en personaje.
“En esta (serie) que hice en España, de repente encuentro que por medio de la meditación llego al personaje, digo, que cosa más rara yo jamas lo había hecho así”.
Pero no todo es trabajo para él, fuera de los sets, el actor encuentra la calma en un buen vino, su relación de pareja y el placer de ser padre, aspectos que le permiten desconectarse después de trabajos intensos.
Asimismo, negó tener redes sociales, asegurando que no le interesan ni tiene tiempo para ellas.
“No soy yo, ni soy yo, ni me importa, no quiero tener redes sociales, ni grupos de redes sociales `que vamos a poyar´, nada”
Finalmente, en una dinámica con preguntas del público, Alcázar respondió que, si no fuera actor, le habría gustado dedicarse a la pintura, la escritura, el canto o la historia, aunque dejó claro que jamás dejaría la actuación. También confesó que, pese a su gran trayectoria y a los personajes que ha interpretado, los nervios antes de grabar nunca desaparecen pero que es necesario convertirlos en emoción, además de volver a enfatizar que siempre se debe tener una preparación para cada proyecto.



