Escasez de fertilizantes podría encarecer alimentos a nivel mundial

Irán. – El conflicto en Irán comienza a generar impactos en el sector agrícola a nivel global, debido al aumento en los precios del combustible y la escasez de fertilizantes, derivado de las restricciones en el tránsito por el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con reportes internacionales, esta situación afecta directamente a productores agrícolas, especialmente en países en desarrollo, quienes ya enfrentan presiones por el cambio climático y la inestabilidad en los sistemas meteorológicos.
La interrupción en el suministro de fertilizantes coincide con el inicio de la temporada de siembra en diversas regiones, lo que incrementa el riesgo de menores cosechas y, en consecuencia, un posible aumento en los precios de los alimentos a nivel mundial.
Autoridades del Programa Mundial de Alimentos han advertido que, en el peor escenario, esta crisis podría traducirse en pérdidas significativas de cultivos, mientras que, en un escenario moderado, el incremento en los costos de insumos terminaría impactando en los consumidores.
El conflicto ha afectado el flujo de nutrientes esenciales como el nitrógeno y el fosfato, fundamentales para la producción agrícola. En particular, la urea —uno de los fertilizantes más utilizados— ha registrado retrasos en su distribución y un incremento en sus costos, debido al alza en el precio del gas natural.
Especialistas señalan que cerca de un tercio del comercio global de fertilizantes se ha visto comprometido por las restricciones en la región del Golfo Pérsico, lo que ha generado escasez en diversos países.
En regiones como África y Asia, donde existe una alta dependencia de fertilizantes importados, la situación ya impacta a pequeños productores, quienes enfrentan dificultades para acceder a estos insumos en un momento clave del ciclo agrícola.
Además, incluso si el conflicto se estabiliza, analistas advierten que los costos logísticos y de seguros podrían mantenerse elevados, prolongando los efectos en la cadena de suministro.
En este contexto, especialistas coinciden en que el sistema alimentario global enfrenta una presión creciente, lo que podría traducirse en menor producción agrícola y un incremento en los precios de alimentos en los próximos meses.



