Mauricio Fernández Garza: un año de su partida

Monterrey, Nuevo León. – A un año de la partida de Mauricio Fernández Garza, su nombre permanece ligado a la historia contemporánea de San Pedro Garza García y a una de las colecciones culturales más singulares de Nuevo León.
Nacido en Monterrey el 12 de abril de 1950, Fernández Garza desarrolló una trayectoria que transitó entre el empresariado, la política, el servicio público y la promoción del arte y la cultura.
Estudió Administración Industrial en la Universidad de Purdue y posteriormente continuó su formación en la UANL y el IPADE.
Su carrera política estuvo marcada por cuatro periodos como alcalde de San Pedro Garza García: 1989-1991, 2009-2012, 2015-2018 y 2024-2025; durante sus administraciones impulsó proyectos relacionados con el desarrollo urbano, los espacios públicos y, especialmente, la seguridad del municipio.

Sin embargo, su legado también se encuentra fuera de la política, ya que desde muy joven desarrolló una pasión por el coleccionismo que con el paso de las décadas reunió piezas de arte, fósiles, objetos históricos y elementos de historia natural; esa colección terminó convirtiéndose en La Milarca, museo que abrió sus puertas en San Pedro y que posteriormente fue declarado Patrimonio Cultural de Nuevo León.
Entre las piezas asociadas a su acervo destacan obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera y Rufino Tamayo, además de importantes colecciones paleontológicas y objetos históricos. Para Fernández, el coleccionismo no terminó siendo solamente una afición personal, sino una forma de acercar el patrimonio y la historia al público.
Mauricio Fernández falleció la noche del 22 de septiembre de 2025, a los 75 años, un año después, su figura permanece vinculada a proyectos, espacios públicos y, sobre todo, a una visión particular de San Pedro que combinó seguridad, desarrollo urbano y cultura.
Más allá de sus cargos públicos y de las controversias que acompañaron algunas etapas de su trayectoria, el nombre de Mauricio Fernández Garza quedó asociado a una forma singular de entender el servicio público y la preservación del patrimonio, su historia, a un año de su partida, continúa presente en San Pedro y en la memoria cultural de Nuevo León.



