Sor Juana: la monja que desafió a los hombres

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, nació en 1651, en San Miguel Nepantla, en el entonces Virreinato de la Nueva España, hoy en día Estado de México.
Desde pequeña mostró una inteligencia extraordinaria; aprendió a leer y escribir a los tres años y, según relatan sus biógrafos, a los ocho ya componía versos. Su pasión por el estudio la llevó a aprender latín en pocos meses y se interesó por disciplinas como filosofía, teología, música y ciencias. Sin embargo, en el siglo XVII las oportunidades académicas para las mujeres eran prácticamente inexistentes.
Ante esa realidad, encontró en la vida religiosa una alternativa para dedicarse al estudio; ingresó primero a la orden de las carmelitas y, posteriormente, al convento de San Jerónimo, donde adoptó el nombre con el que pasaría a la historia: Sor Juana Inés de la Cruz.
Una voz que incomodó
En el convento escribió poemas, obras de teatro y textos en los que defendió algo muy simple, pero revolucionario para su época: las mujeres tenían el mismo derecho que los hombres a pensar y educarse.
Entre sus textos más reconocidos destacan poemas como “Hombres necios que acusáis”, donde cuestiona la doble moral masculina, y obras dramáticas como Los empeños de una casa. También escribió la célebre Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, una carta en la que defendió con firmeza por qué estudiar no era un pecado, sino una necesidad.
Sin embargo, sus ideas no eran bien recibidas por todos y fue la presión eclesiástica la que terminó por obligarla a abandonar sus estudios y vender su biblioteca. En sus últimos años se dedicó por completo a la vida conventual y al cuidado de sus hermanas religiosas durante una epidemia de tifus, enfermedad que finalmente le costó la vida el 17 de abril de 1695.
Sor Juana y el 8M
Recordar a Sor Juana en el marco del Día Internacional de la Mujer es un acto de memoria histórica, reconocer su labor en la defensa del derecho de las mujeres a aprender a la libertad de pensamiento y por el derecho a tener voz propia.
Hoy parece normal que las mujeres estudien, escriban, opinen y lideren, pero, hubo un tiempo en que eso no era posible. Sor Juana abrió camino cuando hacerlo implicaba críticas, censura y sacrificios personales.
Recordarla no es solo celebrar su obra; es reconocer que muchas de las libertades que hoy existen comenzaron con mujeres que, como ella, decidieron no quedarse en silencio.



