Hablemos de con Ericka Carmona

El consentimiento no tiene género; caso: El Malilla

Una mujer tocó a El Malilla sin su consentimiento en pleno concierto en Texas… él denuncia el acto en sus redes y mucha gente simplemente se burló.

Ahora dime: ¿si hubiera sido al revés, también daría risa?

Porque después aparecieron comentarios como:

‘Pues si se la pasa exhibiéndose…’ ‘Con las fotos que sube…’ ‘¿Pues qué esperaba?’

Y a ver, ¿desde cuándo mostrar tu cuerpo significa darle permiso a alguien para tocarlo?

Soy Ericka Carmona y esto es Hablemos de…

Sí, El Malilla tiene una imagen muy peculiar; sus letras son explícitas, baila provocador, muestra su cuerpo, sí… ¿y?

Porque el consentimiento no es un premio que te ganas por portarte bien.

No tienes que vestir de cierta manera, cantar ciertas canciones o parecernos ‘respetable’… para tener derecho a que no te toquen.

Claramente se ve su incomodidad en los videos que circulan.

Y ojo, esto tampoco es solamente una discusión que queda solo en redes; también hay leyes.

En Texas, una conducta de este tipo, si reúne los elementos establecidos por la ley, puede constituir “asalto indecente”.

¿Y aquí en México? el Código Penal Federal también contempla actos de naturaleza sexual realizados sin consentimiento.

Y antes de que esto se convierta en una guerra entre hombres y mujeres, no, no se trata de ver quién sufre más acoso, quién tiene más casos o quién tiene más derecho a quejarse; no es una competencia.

Que tristemente existan muchísimos casos de mujeres que viven acoso no vuelve menos válido cuando le sucede a un hombre.

Una cosa no borra la otra.

Porque la regla tendría que ser bastante sencilla: el acoso no tiene género y, el consentimiento tampoco, punto.

Y no sé tú, pero yo no encontré en la ley una cláusula que dijera: ‘excepto si canta reguetón’; puedes criticar sus letras. Sus fotos. Cómo baila. Todo el personaje de El Malilla, perfecto.

Pero cuando compras un boleto hay algo que no está a la venta: su cuerpo.

Y quizá lo más interesante de este caso no fue solamente lo que pasó en el concierto sino todo lo que se dijo después, porque todos decimos tener clarísimo qué significa consentimiento hasta que la persona que pone el límite no nos cae bien.

Entonces dime, ¿estamos defendiendo el consentimiento o solamente cuando nos conviene?

 

 

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