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¿Está vivo? Scream 7 responde la teoría más famosa del terror

Este miércoles 25 de febrero llegó a cines Scream 7, una entrega que cargaba con altas expectativas. No solo por tratarse de una de las franquicias más sólidas del terror moderno, sino porque prometía volver al corazón de la saga: Sidney Prescott.

La historia parte de una premisa conocida pero efectiva: un nuevo Ghostface aparece en el pueblo donde Sidney intentaba llevar una vida tranquila. Esta vez, la amenaza toca lo más sensible: su hija mayor, Tatum. Más que una simple persecución, la película explora el lado familiar de una sobreviviente que entiende que el peligro nunca desaparece del todo.

Uno de los puntos más comentados es que finalmente se aborda una pregunta que persigue a la franquicia desde 1996, cuando Wes Craven estrenó la original: ¿Stu Macher está vivo? Sin entrar en spoilers, la cinta juega con la nostalgia y las teorías de los fans, convirtiéndose casi en una carta de amor a la historia de Sidney.

Neve Campbell entrega una de sus interpretaciones más sólidas como Sidney: menos víctima, más estratega. A su lado, Courteney Cox retoma a Gale con el carácter que la define, mientras que los personajes más jóvenes aportan el necesario respiro cómico en medio de una trama particularmente violenta.

En términos de terror, la película cumple: asesinatos brutales, tensión constante y un Ghostface más letal que en entregas recientes. El punto más débil está en la revelación del asesino y sus motivaciones, que para algunos resultan menos contundentes. De hecho, la cinta debutó con 41% en Rotten Tomatoes, convirtiéndose en la peor calificada de la franquicia hasta ahora.

¿Vale la pena verla? Sí. No reinventa la saga, pero sí la reconecta con su esencia. Scream 7 apuesta por la nostalgia, el suspenso y el peso emocional de su protagonista. Y en una franquicia donde todos pueden ser sospechosos, volver a Sidney era, quizá, la decisión más segura.

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