Uso de la Inteligencia artificial en las Líneas de Nazca : una nueva forma de leer un misterio milenario

Perú. – En el árido desierto de Ica, al sur de Perú, las famosas Líneas de Nazca han sido durante décadas uno de los enigmas arqueológicos más deslumbrantes del mundo; estas grandes figuras trazadas sobre la tierra —que representan animales, humanos y formas geométricas visibles solo desde el aire— han fascinado tanto a científicos y curiosos por igual, pero ahora, gracias a la inteligencia artificial (IA), ese misterio ancestral está siendo explorado con una perspectiva completamente nueva.
Durante más de cien años, hallar nuevas figuras en la vasta pampa de Nazca era un trabajo lento y laborioso, puesto que los arqueólogos revisaban fotografías aéreas y recorrían grandes extensiones de terreno para detectar patrones apenas perceptibles, por lo que un hallazgo podía tardar años, sin embargo, en los últimos tiempos, un equipo internacional de investigadores ha logrado cambios sorprendentes gracias al uso de sistemas de IA.
Esta tecnología —desarrollada en conjunto por especialistas de la Universidad de Yamagata (Japón) y IBM Research— ha sido entrenada para analizar miles de imágenes aéreas y satelitales en busca de trazos sutiles en la superficie del desierto.
Lo que antes pudo pasar desapercibido para el ojo humano, ahora es identificado por la IA con gran precisión y velocidad.
Los resultados de esta implementación ha sido extraordinario: en solo unos meses, los científicos han detectado más de 300 geoglifos nuevos, casi duplicando el número de figuras conocidas hasta ahora, estas representaciones incluyen formas humanas, animales domésticos, escenas simbólicas y diseños geométricos que yacían invisibles durante siglos bajo la arena y el viento.
Pero surge la duda de, ¿cómo lo hace exactamente la IA?
Aunque el término pueda sonar a ciencia ficción, la realidad es más sencilla y muy práctica. Los programas de IA no “inventan” imágenes ni crean arte; lo que hacen es reconocer patrones en enormes cantidades de datos visuales, esto surge al comparar miles de fotografías con ejemplos ya conocidos de geoglifos, la IA aprende a identificar indicios que podrían corresponder a figuras antiguas.
Posteriormente, estos “candidatos” son revisados por arqueólogos en el campo para confirmar si realmente son nuevos hallazgos.
Este proceso ha demostrado ser mucho más rápido que los métodos tradicionales: en cuestión de meses se ha logrado lo que antes habría llevado décadas. Al liberar a los investigadores de la tarea repetitiva de buscar a simple vista, la IA les permite concentrarse en interpretaciones más profundas sobre quiénes eran los nazcas, cómo vivían y qué significaban estas figuras para su cultura.
Además del ritmo de descubrimiento, otra aportación importante es que la IA puede detectar figuras más pequeñas o erosionadas, que a menudo se pierden cuando el ojo humano examina las imágenes, gracias a ello, ahora se sabe que la red de geoglifos es aún más vasta y variada que se pensaba.
Esta implantación de la inteligencia artificial no elimina la labor humana —la verificación en el terreno sigue siendo indispensable— pero sí transforma profundamente la forma en que se investiga y se preserva el patrimonio arqueológico peruano, la alianza entre tecnología y arqueología está permitiendo descifrar huellas del pasado con una claridad nunca antes imaginable.



